Toda la gente se da cuenta
de Ana Remedio cuando van a su lugar de trabajo. En un campo
en donde la mayoría de sus compañeros de trabajo
son hombres, ella sabe que llama la atención. Algunas
personas se ríen y piden que los atienda otro mecánico.
Otros simplemente se quedan asombrados. Ella ya está
acostumbrada. Pero lo más importante es que sabe
que desempeña bien su trabajo y deja darse a conocer
con su reputación.
Ana no planeo en trabajar como mecánica. Ella era
una costurera de vestidos con su propia tienda por 17 años.
Después todo cambió. Ana y su hija de 3 meses
de edad tuvieron un accidente automovilístico muy
serio.
Estuvo confinada a una silla de ruedas por un año
y perdió la memoria. La pérdida de memoria
fue tan seria que no recordaba a algunos de sus familiares.
Su hija tuvo varias cirugías debido a las heridas
que sufrió. Ana dejó de coser.
No fue hasta un año y medio después cuando
se descompuso su vehículo que Ana siguió un
camino muy distinto. Por que estaba desempleada y tenia
dificultades financieras, Ana no tenía dinero para
reparar su coche. Compró un libro sobre la reparación
de autos y lo leyó por completo.
Hizo sus propias reparaciones, metió la llave y
trató de prender el coche. Cuando funcionó,
Ana supo lo que debía hacer. El siguiente día,
llamó a un instituto técnico y se inscribió
en un programa para prepararse como mecánica.
Ana recibió su diploma en tecnología automotriz
y de camiones de diesel. Después de trabajar en diferentes
talleres por varios años, es una mecánica
certificada y tiene su propio taller. Ella hace inspecciones,
da mantenimiento y repara vehículos y camiones. “Soy
una mecánica exitosa por mi honestidad y porque trabajo
arduamente,” comentó Ana. “Si digo que
voy a hacer algo, lo hago y lo hago bien.”