Cuando Donna Crawford
se divorció hace 12 años, perdió a
su esposo y más. Era la secretaria administrativa
del negocio de su esposo por más de 15 años.
Cuando se separó de su esposo, dejó su trabajo
porque la situación era muy incomoda.
Donna y su hija se fueron a vivir con la hermana de Donna.
Buscaron ofertas de empleo en todos los periódicos
que pudieron encontrar. No le interesaban los puestos administrativos.
Donna quería trabajar con el público.
Se decido a estudiar para oculista después de ir
ha hacerse un examen de los ojos. Sabía que podía
ayudar a clientes a probarse los lentes de contacto y los
anteojos y podía pedir lentes paRA ellos. Su doctor
le dijo que era una buena idea y le aconsejó cómo
empezar a prepararse.
Los oculistas aprenden la mayor parte de sus conocimientos
en su lugar de trabajo. Donna visitó a todos los
oculistas en su área. En vez de dejar su curriculum
en cada lugar, pidió hablar con alguien en cada oficina.
Les explicó que quería trabajar como oculista
y preguntó si tenían puestos disponibles.
Su primera ronda no fue exitosa. Esperó unas semanas
y hizo algunas llamadas de seguimiento.
Esa vez tuvo suerte – ¡tenían un puesto
disponible en una oficina y se acordaron de ella! Donna
ha estado trabajando en este campo por cinco años
y realmente disfruta su trabajo.
Ahora Donna está trabajando como oculista en una
tienda de almacenes. Recibe un buen salario y buenas prestaciones.
“Parte del trabajo es de técnico médico
y parte es de diseñador de modas,” dice Donna.
“Le ayudo a los clientes a escoger las mejores opciones
para sus necesidades. También les aconsejo sobre
lo que les quedará mejor. ¡Me gusta ayudarle
a la gente a ver mejor y verse mejor al mismo tiempo!”